Las enfermedades inflamatorias intestinales , como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, son afecciones crónicas que causan inflamación intestinal, lo que provoca síntomas como dolor abdominal, diarrea con sangre y pérdida de peso. Aunque no existe cura, existen tratamientos modernos para ayudar a controlar la enfermedad, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
¿Cómo funcionan los tratamientos actuales?
El objetivo principal del tratamiento es detener la inflamación , promover la cicatrización intestinal y mantener la enfermedad en remisión, es decir, sin síntomas. Para lograrlo, los médicos utilizan diferentes tipos de medicamentos, que pueden combinarse según las necesidades de cada paciente.
Terapias biológicas e inmunomoduladores: ¿qué son?
Las terapias biológicas son medicamentos modernos que actúan como "llaves" para bloquear las sustancias que causan inflamación intestinal . Se elaboran a partir de anticuerpos monoclonales, que actúan directamente sobre las células del sistema inmunitario para reducir la inflamación grave.
Los inmunomoduladores ayudan a “calmar” el sistema inmunológico para evitar que ataque al intestino.
Estos medicamentos están especialmente indicados para casos moderados a severos o cuando los tratamientos tradicionales no funcionan bien.
La importancia de un equipo multidisciplinario
Controlar la EII no se trata solo de tomar medicamentos . Es fundamental contar con una atención integral, con un equipo que pueda ayudar con diferentes aspectos de la enfermedad, como:
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Gastroenterólogo: médico especialista que supervisa el tratamiento.
Nutricionista: brinda orientación sobre una nutrición adecuada para evitar deficiencias nutricionales y mejorar la función intestinal.
Psicólogo: apoya al paciente en el manejo del impacto emocional de la enfermedad, que puede provocar ansiedad y estrés.
Equipo de infusión: para administrar de forma segura medicamentos biológicos cuando sea necesario.
Este enfoque integrado ayuda al paciente a vivir mejor y con menos crisis.
Cirugía y ostomías: ¿cuándo son necesarias?
En algunos casos, cuando los medicamentos no logran controlar la enfermedad o surgen complicaciones (como obstrucciones, perforaciones o fístulas), puede ser necesaria la cirugía.
Hoy en día, las técnicas quirúrgicas son cada vez más modernas y menos invasivas, lo que facilita la recuperación. En algunas situaciones, puede ser necesario crear un estoma, que es una abertura temporal o permanente para el paso de las heces, lo que ayuda a proteger el intestino mientras cicatriza.
Cuidados complementarios para el control de la EII
Además de los medicamentos y un equipo multidisciplinario, algunas precauciones ayudan a mantener la enfermedad bajo control:
Dieta equilibrada, con orientación profesional.
Uso de suplementos vitamínicos cuando sea necesario (como vitaminas B, vitamina D, calcio y zinc).
Manejo del estrés y práctica de actividades que promuevan el bienestar.
Uso de probióticos y glutamina, que pueden ayudar a mejorar la salud intestinal.
Aunque no existe cura para la Enfermedad Inflamatoria Intestinal , los avances en los tratamientos, como las terapias biológicas y nuevos fármacos en desarrollo, ofrecen cada vez más opciones para controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida.
Si presentas síntomas persistentes o ya has sido diagnosticado, es fundamental mantener el seguimiento con especialistas y contar con un equipo multidisciplinar para un tratamiento integral y personalizado.
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