El 8 de marzo no solo celebramos la fecha, sino que también honramos la historia de lucha y resiliencia de las mujeres de todo el mundo. Es un camino marcado por los desafíos superados y las victorias alcanzadas, donde la búsqueda de la igualdad, la dignidad y el reconocimiento es una constante. Y, en este camino, la importancia de la salud y la nutrición es innegable.
La salud femenina es como un rompecabezas complejo, donde se combinan factores físicos, hormonales y emocionales, todos influenciados por nuestra dieta, estilo de vida y entorno. Desde la adolescencia hasta la menopausia, y después de los 60 años, nos enfrentamos a una serie de desafíos únicos que requieren un enfoque holístico en cada etapa de la vida.
Además de los retos físicos, metabólicos y emocionales, nos enfrentamos a turnos dobles y a veces triples de trabajo y atención a la familia y al hogar, que exigen más energía, vitalidad y buena salud para poder superar todas las exigencias.
En este contexto, el autocuidado se vuelve fundamental, y nuestra alimentación juega un papel fundamental en este sentido. Así, surge el concepto de nutrición regenerativa, una herramienta y un enfoque que reivindica nuestra ascendencia, la simplicidad y el poder que conecta nuestro microbioma (nosotros, nuestra esencia, microbiota y células) con el macrobioma (el vasto ecosistema terrestre sintrópico) en el que estamos inmersos y del que somos interdependientes, creando posibilidades que nos acogen y nos fortalecen como individuos que forman parte de un todo abundante y protector, y que no solo nutre el cuerpo, sino que también ayuda a regenerar el entorno representado por la Tierra, los Bosques y el Suelo, al que me gusta llamar la «placenta de la vida». En resumen, lo femenino.
Al priorizar los alimentos naturales, integrales, locales, de temporada y orgánicos directamente de la tierra, no solo regeneramos nuestra salud sino que también apoyamos prácticas agrícolas que conservan la biodiversidad y regeneran el suelo, contribuyendo así a la salud del planeta o macrobioma.
Los alimentos cultivados en nuestros bosques y agroforesterías tienen un mayor contenido de fitoquímicos y antioxidantes que desempeñan un papel crucial en todas las etapas de la vida de una mujer, ayudando a combatir los radicales libres y reduciendo el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, y algunos tipos de cáncer. Durante la edad reproductiva, estos nutrientes son aún más importantes, protegiendo la fertilidad y favoreciendo el equilibrio hormonal.
A medida que avanzamos en la vida y nos enfrentamos a nuevas etapas, como la menopausia y el envejecimiento, nuestras necesidades nutricionales también evolucionan. Es durante estas etapas que los antioxidantes cobran aún más importancia, ayudando a aliviar los síntomas de la menopausia, promover la salud ósea y proteger contra las enfermedades relacionadas con la edad. Nutrientes como el calcio, la vitamina D, la vitamina B12 y el complejo B, el magnesio, el zinc, los omega-3 y una ingesta adecuada de proteínas y fibra también requieren atención.
Además del cuidado de la salud, el autocuidado está directamente relacionado con la autoestima, y nuestra salud mental depende directamente de una buena nutrición. El cuidado de la piel, las uñas y el cabello, que no se limita a los procedimientos cosméticos, está intrínsecamente ligado a la nutrición y a un aporte adecuado de nutrientes esenciales. Necesitamos abundantes vitaminas A, C, E y complejo B, hierro, proteínas y antioxidantes para mantener estos tejidos y estructuras sanos y vibrantes.
Equilibrar una dieta saludable con una vida en la que realizamos múltiples tareas y desempeñamos múltiples roles es un desafío, pero es importante priorizar las opciones alimentarias que sustentan nuestra energía y bienestar.
En este intenso viaje, los superalimentos del bosque ayudan a satisfacer esta demanda de antioxidantes, aportando nutrientes esenciales para afrontar con vitalidad los retos diarios, pero también contribuyendo a la preservación de la biodiversidad y de los ecosistemas únicos de los biomas amazónicos.
“Una mujer bien alimentada es fuerte, feliz y bella, y no quiere la guerra con nadie”.
- Ale Luglio
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Alessandra Luglio es nutricionista (CRN 3 6893), especialista en nutrición vegana, con formación en economía circular, docente y conferenciante, activista ambiental y por los derechos de los animales, deportista a tiempo parcial, yogui, madre de dos hijos y, por supuesto, feminista. Ale es consultora de Mahta en nutrición y sistemas forestales regenerativos.